Hemingway (decálogo del escritor)

Hemingway en la madurez – galería cubanito cuentacuentos

 

Hay personas que deciden pasar por este mundo a las que sólo puedes rotular de geniales.

He tenido la suerte de haber convivido y compartido con varias.

Lo que más me entristece de la mayoría de ellos es, por regla común, su triste final.

Por paradójico que resulte, estos genios suelen terminar sus días rematadamente locos.

He procurado a lo largo de mi corta vida intentar dilucidar tan enigmático misterio.

Siempre me chocó bastante esta vaina.

Pero se ha de aceptar la realidad.

Hay asuntos en los que no merece la pena ahondar.

No lo merece.

Es mucho más práctico quedarte con sus enseñanzas.

Y así recordarlo en pleno uso de sus facultades mentales.

No deteriorado. Muy triste. No.

Sobre un monstruo literario como Hernest Hemingway, poco puede añadir este modesto trovador que ahora te cuenta.

Poquito.

Sin embargo sí que puedo trasmitir su famosísimo decálogo del escritor.

Decálogo que deberíamos llevar con nosotros a todas partes.

Tenerlo siempre a mano.

Para recordar.

Para coger fuerza.

Para seguir adelante con tu trabajo.

Perseverando siempre.

Creciendo.

Poca cosa…

Sólo añadir que es el hombre más completo que hasta el momento he alcanzado a conocer en toda la vida.

Hemingway boxeando – galería cubanito cuentacuentos

Su decálogo del escritor es sin discusión alguna y a mi juicio la mayor de sus lecciones.

Helo aquí:

-Decálogo del escritor por Hemingway-

 

1- Permanece enamorado.

2 – Esfuérzate en escribir.

3 – Mézclate estrechamente con la vida.

4 – Frecuenta escritores consagrados.

5 – No pierdas el tiempo.

6 – Lee sin tregua.

7 – Escucha música y mira pintura.

8 – No intentes explicarte.

9 – Sigue el impulso de tu corazón.

10 – Calla. La palabra mata el instinto creador.

Alucinante- ¿Verdad?

De todos mi preferido es el primero.

El que he llevado a la práctica siempre.

Porque no se trata de estar enamorado de persona alguna; aunque también por qué no.

Pienso que lo principal es estar enamorado de la vida.

Si de verdad lo estás, el resto de mandamientos son de fácil aplicación.

Poco más puedo añadir que no sea su biografía y alguna que otra cosilla más.

 

Saludos a todos y gracias por vuestro soporte.

Bodtsava feliz
boditsava – galería cubanito cuentacuentos
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DEL DEBATE ACTUAL EN LA LECTURA DE TEXTOS LITERARIOS: Lenguaje, lector y comprensión

Exactamente lo mismo he pensado.
Me refiero a un comentario al final del texto.
Mención para felicitar a George Reyes por su magnífico trabajo y que como bien podreís ver, apreciados amigos, se trata de un ensayo.

Hace poco que conozco a este escritor y me alegro.

Intuyo que mucho aprenderé de todo sobre lo que comenta en su estupenda weblog y, cómo no, dentro de este fascinante mundo que conforma WordPress.
Espero que este trabaja que hoy reblogueo para todos vosotros sea de vuestro total agrado y entendimiento.

>Ego...
Saludos a todos y gracias por vuestro soporte

georgereyesensayística

Hablando sobre la posibilidad que hay de comunicarse por medio del lenguaje, Eco (1992, p. 14) afirma: “Sigo pensando que, dentro de las fronteras de una lengua, hay un sentido literal de las voces léxicas, que es el que encabeza los diccionarios o el que todo hombre de la calle definiría en primer lugar cuando se le preguntara por el significado de una palabra determinada”.  En esta cita Eco alude positivamente a dos aspectos esenciales en la lectura de textos literarios, pero que han sido problematizados en los últimos años por la lectura posmoderna: a) la posibilidad que los seres humanos, incluido los escritores, tenemos de comunicarnos por medio del lenguaje, y b) la posibilidad que el lector o destinatario de los textos tiene de comprender lo que lee. En ambos casos, comenzaré refiriéndome superficialmente a la problematización más extrema planteada por la mentalidad hermenéutica posmoderna.

En cuanto al primero…

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sobre el paso de mis sesenta y uno a los sesenta y dos

galería cubanito cuentacuentos
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Un año ya  (al final viene la enseñanza…)

Hace poquito que prometí escribir algo sobre mí.

Cuento este que romperá la normativa de prometer y apenas cumplir.

Se dice, se comenta y hasta se asegura por ahí que soy muy olvidadizo…

Aunque esas son las malas lengüillas. Que hacen mucho daño.

En cualquier caso de ésta sí que no me debo, ni tampoco puedo olvidar.

Hoy se cumple un año del que precisamente fuere el más tremendo de los que hubiere cumplido antes en toda mi vida.
Hoy celebro y agradezco la entrada en los sesenta y dos.

¡Feliz cumpleaños, Julio Antonio!

Lo hago con júbilo.

Lo hago con mucho agradecimiento.

Ya me han felicitado un buen número de personas. Hasta Google lo ha hecho. Bueno, sus robots. Qué miedo.
Hoy festejaré de modo muy sencillo y no cómo en otras ocasiones en las que como se suele decir, echas la casa por la ventana.

No tengo muchas ganas de berbena este año. He de admitirlo.

Y eso que a mí el verano en Málaga, mi adorada Málaga, me alborota.

galería cubanito cuentacuentos
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De siempre.

Así mismo sucedía poco antes de mi cumpleaños el pasado año.

Era del todo consciente de que algo no podía ir bien.

A cada día que pasaba me sentía mucho peor.

Sobre todo por la noche; en que súbitamente me entraban unos escalofríos tremendos.

Se me erizaban los pelos y en muchas ocasiones la dentadura me hacia tatarata. El tembleque febril. Ya saben.

Lo solucionaba a golpe de manta, paracetamol y alguna que otra cosilla +

Incluso es que hacía como que hace un par de años que no me venía sintiendo bien.

Mi doctora de cabecera sentenciaba:

  • Mira Julio, mientras no dejes de fumar y beber no te mando hacer ninguna prueba.

Y yo seguía fumando y bebiendo, y escribiendo, y procurando sentirme mejor. Pero nafti de plasti.

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El drama tuvo como punto de partida unas dichosas pastillitas para regular la tensión, pues soy hipertenso, que me traían por la calle de la amargura debido a un casi insoportable picor en la garganta que me provocaba una horrible y constante tos.

O sea, que esta matraquilla y que mi doctora achacaba a mis, definidas por unos como malas costumbres y otros como alegría de vivir, duró poco más de un año.

Todo comenzó, a decir verdad, casi que un par de años antes.

¡Dios mío!

Dos años de sufrimiento y grave enfermedad pulmonar que me pudo evitar su obstinada actitud; qué no decir de la mía. Parecía como si estuviésemos echando un pulso de a ver quien aguanta más. Eso sí que es flipar. Y por un tubo.

Por fortuna tenía algo de lanilla para asistir a  Eleusis.

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julio d castro & el dragón

Llevaba años detrás de poder hacer una visita personal a mi ya buen amigo y maestro Fernando Sánchez Dragó.

No podía dejar escapar esta ocasión.

galería cubanito cuentacuentos
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Nunca se sabe. Hay veces que algún deseo que añoras conseguir en tu vida, se cruza ante ti de modo sutil y fugaz.

Puede que si dudas un solo instante lo pensado pase a un segundo plano y hasta olvidarlo puedas.

No me lo pensé.

Consulté a mi llevador de cuentas a ver si me podía permitir aquel viajecito.

Pues sí.

Pude.

Incluso repetí una vez más antes del “crujío”.

La aventura eleusina en Soria fue maravillosa.

Mi primera visita, tanto a la capital  como al pueblo donde, a modo de gurú, pasa la mayor parte del verano y largas temporadas: Castilfrío.

Un pueblo de Castilla – León de sólo cien habitantes. Una maravilla.

Para todo aquel que le guste tanto aislamiento.

También estuve residiendo muchos años en La Alpujarra Granadina y si bien los pueblos esos diminutos son preciosos en las postales; o eres un pez muy gordo, o tienes la vida muy resuelta y es el estilo de vida que has optado por seguir o te mueres de asco.

Seguro.

En cualquier caso haber sido huésped de Fernando ha supuesto una de mis alegrías más grandes. Creo que valió la pena.

Al igual que la vista a Almagro.

Sólo el hecho de haber visto la interpretación teatral de la obra de Moliere titulada “Medico a palos” allí mismo donde se representaba siglos atrás, me lleno los pulmones de historia.

Y pienso yo que también del polvo necesario que casi me dejara sin respirar.

A los pocos días de mi viajecito por Almagro tuve que ingresar de urgencias en Carlos Haya (Málaga)

Recuerdo que ya no podía más.

La fiebre no me bajaba y yo seguía empeñado en que mi médica fuese la que me diese el volante de ingreso urgente en el hospital.

A pesar de los pesares y de un poco de mala gana ordenó una radiografía.

Al rato, advertí su cara de preocupación. Se la veía sintiendo algo de culpa.

Cambió de tono al dirigirse de nuevo a mí:

-En fin Julio, ahora te coges un taxi y te vas derechito a urgencias de Carlos Haya. Mira, tienes una neumonía y necrosis pulmonar bastante avanzada de carácter muy grave. Pero no te preocupes, te van a atender inmediatamente. Llevo tiempo diciéndote que fueses. Que no había necesidad de volante alguno.


Le pongo la pelota en el tejado. Lo siento.

Nunca entenderé ese empeño en que fuera por mí mismo a urgencias y no indicado por ella.

Jamás dudo de la buena fe de los médicos. Pero sí de su capacidad de discernir entre la personalidad de un paciente y otro. Del que oculta síntomas y del que no lo hace.

Más aún cuando se trata de un paciente de más de diez años y trato continuado.

Desde luego que me atendieron al acto. Me saltaron en la lista en la buena medida de sus posibilidades. No era el único francamente jodido. Aunque también los había sin una necesidad primaria para nada.

Más adelante sería consciente de una vez y por todas de la  real gravedad de mi situación.

Riñones bloqueados, marcadores hepáticos por las nubes, el azúcar disparada y sin poder respirar además de complicaciones severas de orden intestinal y digestivo. .

Todo un cuadro. Todo un desajuste corpóreo. Puede que hasta mental. Inclusive.

De cuando en cuando se me va algo la pinza. Lo admito.

Apenas podía andar.Me ahogaba a los varios pasos.

Pero no me bastó con experimentar tanto malestar. Hasta me quería ir de hospital bien prontito.

Pasé aquella noche semiinconsciente. Más del lado de allá que del de acá.

A la mañana siguiente y ante mi demanda de alta hospitalaria, la doctora me increpó:

-Mire usted Julio, se está muriendo. ¿No se quiere enterar?

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galería cubanito cuentacuentos – Entre la vida y la muerte, y celebrando –

-Pues yo no me siento tan mal. Respondí.

-Pues sí que lo está. Y tanto, que hasta lo voy a someter a cuarentena y aislar sin permiso de visita alguno. Sólo su hijo, que según me dijo, está viviendo y en permanente contacto con usted estará autorizado a entrar a verle en todo momento.

El resto de las personas, a cuenta gotas y con marcarilla. ¿Entendido?

Y a pesar de los pesares, yo seguía en mi despiste:

galería cubanito cuentacuentos (…  yo seguía en mi despiste…)

-Pues mire doctora, si esto que me está pasando es que me muero, firmo inmediatamente.

Al acto nos partimos de la risa. Tanto que me tuvo que administrar más oxigeno. Qué chiste. ¿Verdad?

Desde ese mismo instante mi mente comenzó a bullir.

Pasó por mi mente eso de llegar a viejo…

Me identifico plenamente con los pensamientos que nos expresa Serrat.

El gran poeta catalán de mi generación.

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