GANGNAM STYLE

FeLiZ AñO NuEvO y BlA, bLa, Bla…

>El cubanito cuentacuentos

FeLiZ AñO NuEvO y BlA, bLa, Bla…

Si bien prometí no felicitar estas Navidades, creo que bien me puedo saltar ésta y saludaros a todos, apreciados lectores, por fin de año.

Qué sería de mí de no ser por ustedes.

Hoy buscando por You Tube descubrí la razón de haber sido visionado este clip + de ciento veinticuatro millones de veces.

Vaya, que no ha sido el coreano, sino que más bien las coreanas. Vean. Vean. Os invito. Es gratis.

Bueno también he tenido una larga conversación con mi inseparable amigo del alma: El Guajiro.

Antes, cuando fue la época del Messenger y comenzaron a ponerse de moda las redes sociales solía transcribir algunas de ellas. Las breves.

Como cuando vamos de pesca. O estábamos por cualquier lugar en el Caribe.

Estas charlas solían ser muy breves. + o – así:

-Óigame Cubanito, parece que la vaina se nos va a poner arrecha. Mire usted los nubarrones que se ven por allá.

-Pero chico. Guajiro. Si esas nubes que me dices están en la costa de marruecos y nosotros aún no he salido del club de botes. No comas mielda!!!

En definitiva, pura bobería.

La de hoy ha sido algo más profunda. No podemos evitar estar preocupados por todo. Y aunque siempre mirando al frente con esperanza, en esta ocasión se nos hace difícil.

Cada vez que algún alto dignatario nos hace cualquier tipo de promesa se nos eriza el pelo. Al menos, así es como yo me siento.

La esperanza de vida es cada vez más alta y mucho más austera también.

Ya me dirán. ¿Cómo se vive con trescientos o cuatrocientos euros al mes?

Es por eso que no cambio a España por ningún otro lugar en el mundo. Y, dentro de España, cualquier ciudad ubicada en la costa del Mediterráneo.

No por lo del dinero, que cosa bien seria es. Me refiero a la entereza de carácter.

Nunca mejor dicho: Al mal tiempo, buena cara.

Fijaros que la peña está más tiesa que la momia de Tutankamon.

Pues no he visto malas caras. Bueno, tampoco pretendo exagerar la nota. Claro que las he visto.

Pero también he verificado la solidaridad de de la gente para con los más necesitados.

El resto, pues a pasar las fiestas del modo que sea. La cuestión es pasarlas con gente querida y a gusto.

Que antes te zampabas de “to por na”. Pues hoy de “na por to” Que se le va a hacer. Ya vendrán tiempos mejores.

Y eso es precisamente lo que hoy a todos, toditos, todos os voy a desear: Un mucho mejor año próximo.

-Además: suma siete. Me soltó un abogado conocido mío del barrio, “ase na”

Por mi parte, intentaré ser constante y seguir con mi afición y a veces profesión que es la de escribir.

-Ay Dios mío. Quién pudiera irse con esas  gagnan estile o qué se yo de fiesta esta noche. Suelta el guajiro

-Mira guajiro para de soñar y sigue remando,coño!

 

 

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Little Drummer Boy y/o El Tamborilero

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He de confesaros que a cada año que pasa, menos entusiasta  soy de los festejos navideños.

La nostalgia me atrapa. Me envuelve. Me hace rumiar, de un modo casi enfermizo, sobre todo lo que acontece. Me obliga a pensar en todos aquellos que ya no están y que nunca volverán.

Igualmente, me exige meditar sobre la dichosa Impermanencia.

Todo, absolutamente todo, está sujeto a un continuo cambio. Nada permanece. Nada es inamovible. Nada ni nadie es eterno. Al menos en este mundo o dimensión que nos ha tocado vivir.

Incluso en esta breve redacción, he rectificado, modificado y alterado lo anteriormente escrito varias veces.

Sin embargo y como también éstas no creo que sean fechas como para comerse mucho el coco, ni amuermar al personal con reflexiones transcendentales, y que de hecho tampoco lo son he topado con un clip que ha tornado mi añoranza en esperanza.

Un vídeo clip que nos demuestra inequívocamente que la gente, en su inmensa mayoría, es buena. Que siempre se decanta por lo positivo antes que por lo negativo.

Se trata de una versión actualizada del famoso Tamborilero de Raphael.

En menos de un mes ha sido visionado por casi veinte millones de personas. Y no me resultaría nada raro, apreciado lector, que en el momento de tú hacerlo, haya superado los veinte millones de visitas.

Te invito insistentemente a que lo hagas. A ser posible, con los ojos cerrados. Es muy probable que te parezca estar oyendo un canto de ángeles. Al menos, eso fue lo que a mí me sucedió.

Y, llegado a este punto, creo que poco más me queda por añadir.

Solamente mi comprometido deseo de paz, amor y armonía para el mundo entero.

Este año no pienso desear una feliz Navidad. No voy a tirar de ninguna felicitación clásica.

Ya sabéis. La típica frase esa que apunta: Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, y bla, bla, bla…

No. Este año no. Este año es para que todos en bloque nos unamos con un firme propósito: El de mejorar nuestro bello mundo.

Así de simple. Así de claro.

Saludos a todos y gracias por vuestro soporte.

 

 

galería cubanito cuentacuentos
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Silencio

Tiene guasa eso del silencio. Pero tela.

Este verano a un par de chicas que conozco muy requetebién decidieron, muy entusiasmadas, apuntarse a un retiro de silencio.

Vaya, como quien se apunta a una rondita de cañitas y demás.

-No Julito, mira: Es que lo dirige una catedrática de y bla, bla, bla… Me aseguraba una de ellas. La impulsora. La inductora.

-Bueno, sólo les digo que ya he pasado por ésta en varias ocasiones y es un muermaZo de To Cuidao. Respondo en Andaluz Mu, pero que Mu clarito.

Podría detallar las mil y una razones que argumenté para que no fuesen al dichoso seminario. Sin embargo, la mujer cuando toma una decisión de tal calibre la lleva a cabo.

Paradójicamente y casi por las mismas fechas yo iba al encuentro con mi gran amigo Javi y Fernando Sánchez Dragó. Allá, por las lejanas tierras de Numancia. Así, que decidimos dejar el tema para nuestro regreso.

Pasan los días y demás. Los tres hemos regresado de nuestra aventura. La mía, al menos.

-¿Qué tal el retiro? Fue mi primera lanzada nada más verlas.

-Buaf. Que mal rollo. Además, la que dirigía el cotarro está loca. Vaya, fulanita (la otra) que es psicóloga se dio cuenta nada más verla. Me lanza menganita. Ya sabéis, la amiga de fulanita.

-Pero, lograsteis estar en total silencio total. Insistí.

-Sí. Sí. A tope. Saltaron las dos al mismo tiempo.

-Que va. No me lo puedo creer. Explicaos.

-Bueno, pues por la mañana todas bajábamos al salón de la casa. Ya sabes que a donde fuimos fue a una casa que ni siquiera estaba en El Escorial. Lo que nos costó dar con el sitio. No te puedes hacer a la idea.

-Está bien. –sigo- Bajaban todas al salón. ¿En silencio o hablando? Supongo que al menos habéis tenido a una persona que os guiase en ese aspecto.

-Sí. Sí. Pero déjame que termine lo que antes te quería decir. Para empezar, de frío nada de nada. Pasamos un calor de asfixia. Se notaba que había muchas colgadas. Eso se ve a leguas.

-¡Otra vez!- con un mosqueo del quince arriba – Quiero que me cuentes si fueron capaces tantas mujeres juntas, de estar calladas al menos unos instantes.

-Oye. Que tampoco es para que te pongas así Julito. ¿A que no te cuento nada. Me amenaza.

-No mujer- aflojando mi tono – Es que tengo una real curiosidad por saber si lo lograste o no.

-En fin, el taxista nos metió un clavo de todo cuidado. Pero a lo que iba: Después de desayunar, nos íbamos todas juntas a meditar en otra habitación. El primer día se marcó, la maestra, una meditación que estoy segura que iba por y para ella.

-¿Cómo? Pregunto intrigado.

-En realidad no sabría cómo explicarte. Lo único que te puedo asegurar es que en el ejercicio que nos propuso yo me centré en mirarla fijamente y con mala cara. No pudo resistir mi mirada. Se levantó repentinamente y salió disparada del cuarto.

-Eres una pasada menganita. Si yo soy el profe te expulso de la clase. Y sigues sin dar respuesta a mi pregunta.

-Es que no me dejas. No paras de interrumpirme. Yo, o te lo cuento todo desde el principio, o no te cuento nada. Mira: ¿Te gusta el bolso que llevo?

En esta ocasión, ni me pronuncio. Doy una larga callada por respuesta y ella sigue.

-No te fijas en nada. Por eso no me gusta contarte nada. Este bolso que llevo me lo compré en Madrid. Por cierto, todo está carísimo en Madrid. Me cobraron en una terraza cuatro euros por una cerveza y de pincho, ni por asomo. Está muy cambiado Madrid.

-Por última vez: ¿Qué pasó con el silencio? Increpo.

-Jolines. Que “pesao” eres. Pues claro que estuvimos en silencio. El rato de la meditación estábamos en silencio y al terminarla, cuando salíamos al jardín, comentábamos al respecto. Recuerdo que en cierta ocasión, una de ellas se nos acerco y dijo: Uf, que bien me ha sentado esto. Buen rollito, ¿verdad? La pobre, esa sí que está colgada.

¿Te puedes creer, apreciado lector, que éste no fue más que el principio de una casi inacabable historia?

No cabía otra explicación: este par jamás estuvo en silencio. Ni el resto de sus compañeras de seminario.

Estar en silencio es una de las tareas más arduas de lograr en la sociedad actual.

Sencillamente sólo os voy a dar un ejemplo:

Si haces uso de la famosa aplicación en los móviles del what,s up; puede que estás callado durante horas, pero nunca en silencio.

¿Me sigues?

Saludos a todos y gracias por vuestro soporte.

 

 

Javi Axia y yo