Bee Gees – Too Much Heaven

Alabanza y culpa - buda

Qué tiempos aquellos!!!

Bosque © J-W • V A N • E D E R E N

 

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Mediterraneo

ESTA TARDE, ME ENCONTRE CON UNA PERSONA QUE CAMINABA DUBITATIBA.

YO, DECIDÍ CONTEMPLARLA E INCLUSO PREGUNTARLE:

-¿QUÉ ASEMEJA  TENER SU ESPÍRITU ALGO O TAN ABRUMADO.

-NO ES MI ALMA. -CONTESTÓ- ES, LA INCLEMENCIA DE ESTE TIEMPO TAN LLUVIOSO EL QUE ME TIENE DESEPERADO.

-PERO, POR QUÉ. LE INSISTÍ.

Y, EL SENCILLAMENTE ME RESPONDIÓ: -ES QUE SOY DEL MEDITERRANEO. MUY EN PARTICULAR DEL BARRIO DE HUELIN EN MÁLAGA Y TANTA TORMENTA, Y AGUA CAÍDA DEL CIELO…

-NO COMPRENDO. FUE LO ÚNICO QUE ALCANCÉ A DARLE POR RESPUESTA.

-FÍJESE USTED: UN PASEO MARÍTIMO QUE NOS CONSTRUYÓ EL AYUNTAMIENTO TAN LINDO PARA PASEAR Y LA LLUVIA SE LO HA LLEVADO AL TRASTE CASI TODO.

-PERO AÚN LE QUEDA LA ALTERNATIVA DE LA MIRADA AL HORIZONTE DEL MARAVILLOSO MAR MEDITERRANEO.

– FALTARÍA MÁS. ÉSE, SIEMPRE ESTARÁ AHÍ Y NADIE PODRÁ CON EL. BUENAS TARDES CABALLERO.

Y, PROSIGUIÓ SU PASEO, Y A MI ME DEJÓ CAVILANDO.

PARECE MENTIRA,PARADOJAS DE LA VIDA. LO APRECIÉ ABRUMADO Y NO LO ESTABA. SIN EMBARGO A MI ME DEJÓ PERNSATIVO. HAY QUE VER, ¿VERDAD?

Te lo agradezco ; pero no.

Amor - ricardo valdim
galaería cubanito cuentacuentos

Te lo agradezco. Pero no.

Estando, en una esquina desorientado, perdido, aturdido; pero, sobre todo, confundido, mi constante pregunta siempre fue: ¿Dónde estará?

Su nombre: Tribeca. Sin embargo, al investigar, descubrí que no era más que una calle de New York.

Aunque, ella fue real. La vi, la palpé, la sentí. Incluso, llegamos algo más lejos. Nunca podré olvidar su linda melena rubia. Aquella, que le bailaba sobre la cintura mientras paseabamos cogiditos de la mano por alguna playa perdida del Caribe.

¿Sería, acaso, sólo uno de mis sueños o fantasías de escritor?

Así somos. Pensaba.

Pasado el tiempo recibi una misteriosa carta. No llevaba remite. Casi, casi, casi, que ni la abro. Recibo tanta correspondencia… Pero, una fuerza interior me empujo a ello. La misiva fue corta, aunque impactante:

tribeca – galería cubanito cuentacuentos

“Raúl, sé que piensas en mí. Te pido perdón. Soy consciente de mi desaparición en tu vida repentinamente. Pero, estabas tan inmerso en tu trabajo que comencé a sentir celos. Sólo, te deseaba para mí. No quería compartirte con nada ni con nadie. Incluso, de tu ordenador tuve celos. Así que…

Solamente, me queda una verdad que contarte y  nunca te confesé: Mi nombre nunca fue Tribeca. Mi nombre ha sido siempre Gema.

Siempre tuya, a pesar de nunca volver a vernos,

Tribeca, Gema o como tu prefieras

Te quise, te quiero y siempre te querré”.

Me partió el alma. No obstante, siempre permanecerá en mis recuerdos.

Cosas de la vida…

 

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